Elogio de la desigualdad

La historia de la desigualdad empezó hace varios millones de años, cuando ciertos antropoides a los que se remonta nuestro abolengo optaron por bajar de los árboles y caminar erguidos. Como a ras de suelo había peligrosos depredadores que te podían devorar, hubo que organizarse. Evolutivamente, se entiende. Con paciencia milenaria. Las hembras bastante tenían con quedar preñadas, parir, amamantar y criar, así que los machos empezaron a encargarse de la protección del grupo. Ya en esa etapa preliminar quedó claro que los machos eran el sexo barato y prescindible, mientras que las hembras eran el sexo caro, el que aseguraba el futuro de la especie. Si moría un macho, se perdía un único individuo. Si moría una hembra, se perdían además tantos individuos como partos potenciales llevara a término esa hembra a lo largo de su vida fértil, pongamos seis u ocho. El interés de la especie pasaba por que los machos fuesen cada vez más fuertes y agresivos y pudiesen así preservar el mayor número de vidas de hembras y crías frente a los depredadores. Es decir, la supervivencia de la especie dependía de ese dimorfismo sexual y de esa desigualdad radical entre machos y hembras. Seguir leyendo...

El símbolo más poderoso del Islam

Los atentados perpetrados el 17 de agosto de 2017 en Barcelona han dejado casi dos decenas de muertos y más de cien heridos. En su reacción de condena, la prensa políticamente correcta (es decir, casi toda ella) ha evitado cuidadosamente el uso del vocablo "islamistas" al referirse a los autores de la masacre. Ya se sabe: para no generalizar, para no ofender... Seguir leyendo...

Escuela de calor

A lo largo del verano he tenido ocasión de leer los recurrentes y consabidos artículos periodísticos que, aprovechando el tirón de cada ola de calor, hablan de drásticos aumentos de temperatura durante los últimos decenios y de nuevos récords caniculares que pulverizan los del verano anterior. Por razones de trabajo, he viajado desde Madrid a zonas europeas más frías donde personas muy cultas, sensatas, ponderadas y conocedoras de muchos países y climas me han expresado, como charla de café, su profunda preocupación por la evidente escalada de temperaturas. Un ingeniero con aficiones agrícolas me ha comentado que la fruta que recoge en su huerta ya no es como antes, que tiene menos sabor, que el cambio climático precipita la maduración y nada es como era. Otro contertulio ha hecho viajes e incursiones por el interior de Francia y asegura que la gente está desesperada, preguntándose cuándo va acabar esta pesadilla de temperaturas insoportablemente elevadas. Otro asegura que el agua de las playas de Palermo, donde reside, es mucho más cálida ahora que hace veinte años, vamos, que ni punto de comparación. El consenso parece universal: los veranos son mucho más calurosos que antes, y aquellas copiosas nevadas de nuestra infancia hace tiempo que no han vuelto a verse. Mais où sont les neiges d'antan?, se preguntan todos, como hiciera François Villon hacia 1460, quizás también inspirado por el cambio climático de aquella época, tan cálida como la actual. Seguir leyendo...

La Hispanidad tergiversada

"Como cada 12 de octubre, mientras los autoproclamados Amigos del Género Humano abominan de la Hispanidad y de nuestro pasado colonizador, yo celebro la efemérides por partida doble: como orgulloso compatriota de colonizadores y como afortunado descendiente de colonizados. Lo primero, por motivos obvios: la colonización española sacó de la prehistoria a los pueblos precolombinos y los colocó en la modernidad, además de ser origen del Derecho de Gentes y semilla del vigente Derecho Internacional. Lo segundo, porque, sin la colonización romana, de la que soy heredero lejano, la población europea seguiría sumida en la barbarie, y el resto del mundo occidental en la Edad de la Piedra. Sí, ya sé, esto son trazos de brocha gorda, pero lo que cuenta es la verdad de fondo: o eres salvaje, o estás civilizado. Yo me inclino por lo segundo, y lo de menos es que los romanos se hayan llevado el oro de Las Médulas o la plata de Cartagena: un precio de ganga por una civilización. Seguir leyendo...

Meras reproductoras

"En el momento en que las mujeres pudieron rebelarse contra su destino de meras reproductoras se produjo una revolución. El mundo donde crecí y el actual no tienen nada que ver", afirma Gloria Steinem en una entrevista concedida a El Mundo. En dos líneas resume así la gran falacia fundacional del feminismo, maquinalmente aceptada por la inmensa mayoría de la población después de haberse repetido durante cincuenta años en todos los formatos posibles.

Para empezar, las mujeres no se rebelaron contra su destino ni libraron ninguna descomunal batalla contra enemigos inexistentes. Simplemente, se encontraron con que las empresas farmacéuticas, a pesar de ser perversos instrumentos del heteropatriarcado machista, inventaron los anticonceptivos para mayor "liberación" de la mujer. Para "rebelarse contra su destino de meras reproductoras" lo único que tuvieron que hacer las mujeres fue acudir a la farmacia más próxima. Seguir leyendo...

Welcome everybody


welcome

Cartel de bienvenida a los refugiados en el Palacio de Cibeles (Madrid)

La Unión Europea ha pactado con Turquía la devolución de todos los refugiados que, desde las cosas turcas, lleguen ilegalmente a las griegas. Por cada refugiado devuelto a Turquía desde las costas griegas, la Unión Europea se compromete a aceptar un refugiado legalmente entregado por las autoridades turcas. Toda la atención y la polémica gira en torno al supuesto egoísmo europeo, y nadie parece conceder la menor importancia a un aspecto que tiene mucha: al atenerse al principio de "uno por uno", Europa admite implícitamente que todos los llegados a las costas griegas son refugiados sirios que huyen de la guerra. Seguir leyendo...

El arte y la ocurrencia

La imaginación es un don bastante raro, una veta aurífera. En cambio, las ocurrencias son algo muy frecuente, casi inevitable, como las piedras en los caminos. El arte, que nuestros románticos abuelos hacían con imaginación, suele hacerse ahora con ocurrencias. No siempre, pero casi. Y siendo todos ocurrentes, dirá el lector, ¿cómo es que no somos todos artistas y famosos? Pues porque el artista famoso moderno o posmoderno, además de ocurrencias, ha de tener una fe ciega en su propio talento y en el valor excepcional de sus ocurrencias. Triunfa, más que por artista, por ególatra. Y a veces también por su capacidad de persuasión o su olfato comercial. Seguir leyendo...

Cosas de críos

Si yo fuera adepto a las explicaciones freudianas, diría que nuestra civilización, al menos en su capítulo europeo, ha alcanzado la fase edípica, o sea, la de matar al padre. Naturalmente, tras dos milenios de existencia, habría que reelaborar la teoría para encajarla, no en la primera infancia de la formulación freudiana, sino en la segunda, la de los viejos pueriles, la "segunda inocencia que da en no creer en nada", como definió Antonio Machado. Seguir leyendo...

Hiperrealidad de género

La hiperrealidad, para los que no estén familiarizados con el término, es una falsa realidad que se superpone y sustituye a la verdadera. El filósofo francés Jean Baudrillard -creador o, por lo menos, principal divulgador del concepto- nos lo explica de una manera muy gráfica, tomando como base una narración de Jorge Luis Borges sobre un emperador que encarga a sus cartógrafos un mapa de su imperio tan realista que acaba teniendo las mismas dimensiones del propio imperio y superponiéndose a su territorio, de forma que la demarcación real queda oculta por el mapa. Seguir leyendo...