FEMINISMO
No sabemos lo que queremos, pero lo conseguiremos

Elogio de la desigualdad

La historia de la desigualdad empezó hace varios millones de años, cuando ciertos antropoides a los que se remonta nuestro abolengo optaron por bajar de los árboles y caminar erguidos. Como a ras de suelo había peligrosos depredadores que te podían devorar, hubo que organizarse. Evolutivamente, se entiende. Con paciencia milenaria. Las hembras bastante tenían con quedar preñadas, parir, amamantar y criar, así que los machos empezaron a encargarse de la protección del grupo. Ya en esa etapa preliminar quedó claro que los machos eran el sexo barato y prescindible, mientras que las hembras eran el sexo caro, el que aseguraba el futuro de la especie. Si moría un macho, se perdía un único individuo. Si moría una hembra, se perdían además tantos individuos como partos potenciales llevara a término esa hembra a lo largo de su vida fértil, pongamos seis u ocho. El interés de la especie pasaba por que los machos fuesen cada vez más fuertes y agresivos y pudiesen así preservar el mayor número de vidas de hembras y crías frente a los depredadores. Es decir, la supervivencia de la especie dependía de ese dimorfismo sexual y de esa desigualdad radical entre machos y hembras. Seguir leyendo...

Meras reproductoras

"En el momento en que las mujeres pudieron rebelarse contra su destino de meras reproductoras se produjo una revolución. El mundo donde crecí y el actual no tienen nada que ver", afirma Gloria Steinem en una entrevista concedida a El Mundo. En dos líneas resume así la gran falacia fundacional del feminismo, maquinalmente aceptada por la inmensa mayoría de la población después de haberse repetido durante cincuenta años en todos los formatos posibles. Seguir leyendo...

Hiperrealidad de género

La hiperrealidad, para los que no estén familiarizados con el término, es una falsa realidad que se superpone y sustituye a la verdadera. El filósofo francés Jean Baudrillard -creador o, por lo menos, principal divulgador del concepto- nos lo explica de una manera muy gráfica, tomando como base una narración de Jorge Luis Borges sobre un emperador que encarga a sus cartógrafos un mapa de su imperio tan realista que acaba teniendo las mismas dimensiones del propio imperio y superponiéndose a su territorio, de forma que la demarcación real queda oculta por el mapa. Seguir leyendo...

Matricomio: trío en Río

La RAE acaba apenas de cambiar la definición milenaria de matrimonio para dar cabida a las parejas homosexuales, y ya se le ha quedado obsoleta. Una notaria ha "casado" a un trío de mujeres en Río de Janeiro. “Nuestra unión es fruto del amor", dicen las recién casadas. "El pilar que sustenta cualquier relación de familia es el afecto", añade la casadora para justificar la nueva fórmula matrimonial. Por de pronto ya tienen pensado que una de ellas se quede embarazada (no se aclara si poniendo los cuernos a las otras dos) y que todas disfruten el permiso de maternidad. Seguir leyendo...

La brecha más antigua del mundo

En el Ministerio de Educación han saltado las alarmas. Un reciente informe de la OCDE titulado “El ABC de la igualdad de género en educación” confirma la vieja leyenda urbana de que las chicas son más “de letras” y menos “de ciencias” que los chicos. "La brecha de género crece entre los estudiantes españoles", titula la prensa. Suficiente para que nuestras autoridades corran a las tribunas y nos arenguen por enésima vez con el discurso más ovacionado de todos los tiempos, a saber, el de la igualdad “de género”, que es también el paradigma de todos los voluntarismos: la mayoría de la sociedad parece convencida de que basta con desear intensamente la supresión de cualquier diferencia entre hombres y mujeres para que esa diferencia desaparezca.

Vaya por delante que yo fui chico “de letras” y que, desde muy temprana edad, di claros indicios de mi cerrazón para las matemáticas. Lo cual no me ha traumatizado ni ha mermado mi autoestima y, mucho menos, me ha hecho pensar en la urgencia de colmar la brecha no-de-género existente entre los chicos varones “de letras” y los chicos varones “de ciencias”. A diferencia de nuestro Ministerio de Educación y de la OCDE, no soy igualitario, y mucho menos, igualista. Seguir leyendo...

Igualitarismo e igualismo

Igualitarismo es, según el DRAE, la “tendencia política que propugna la desaparición o atenuación de las diferencias sociales”. Definido así, el igualitarismo trataría de anular las desigualdades causadas por las distintas circunstancias que rodean a las personas. Lo cual, en principio, parece un designio muy razonable. Por ejemplo, la atenuación de las diferencias sociales que menoscaban la igualdad de oportunidades. Una beca de estudios sería un instrumento igualitario para nivelar las oportunidades de un buen alumno pobre respecto de sus compañeros más ricos. Seguir leyendo...